
«Intento de Viaje a la Luna»
Artemis II fue la misión espacial de sobrevuelo lunar bajo el programa Artemis, liderada por la NASA. Fue el segundo vuelo del vehículo SLS y la primera misión tripulada de la nave espacial Orión.
Desde el Centro Espacial Kennedy, marcando el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años El regreso ocurrió el 10 de abril con un amerizaje seguro en el Pacífico.
Lanzamiento: 1 de abril de 2026, desde la plataforma 39B del Kennedy Space Center, utilizando el cohete SLS. Tripulación: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch (NASA) y Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense). Objetivo: Sobrevuelo lunar y validación de sistemas para el futuro alunizaje de Artemis III.
La misión Artemis II de la NASA se llama así en honor a la diosa griega de la Luna, Artemisa (Artemis en inglés), hermana gemela de Apolo. Este nombre simboliza la continuidad del histórico programa Apolo (que llevó a los primeros humanos a la Luna) y marca el inicio de una nueva era de exploración lunar que incluye a la primera mujer en la Luna
La misión Artemis II (2026) logró con éxito llevar a cuatro astronautas a sobrevolar la Luna y regresarlos seguros a la Tierra, siendo el primer viaje tripulado al espacio profundo en más de 50 años. Validó la nave Orión, el cohete SLS, probó sistemas de soporte vital, comunicaciones láser de alta velocidad y testeó el escudo térmico para futuros alunizajes.
Logros destacados de Artemis II:
Hito Tripulado: El primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja en medio siglo, llevando a la primera mujer, afroamericano y
canadiense a las proximidades lunares.
Validación Tecnológica: La nave Orión funcionó a la perfección, incluyendo sistemas autónomos y el escudo térmico, que soportó la reentrada.
Investigación y Enlace: Se probaron comunicaciones láser, enviando datos a alta velocidad (260 Mbps), y se realizaron experimentos médicos y de comportamiento humano en el espacio profundo.
Imágenes y Datos: Se recopilaron miles de datos y capturaron imágenes históricas de la Tierra y la Luna para preparar la misión de alunizaje, Artemis III.
La misión demostró que los humanos pueden operar con seguridad lejos de la Tierra por periodos prolongados, sentando las bases para una presencia sostenible en la Luna y futuros viajes a Marte.
La nave espacial Orión ha funcionado a la perfección y las imágenes captadas por los astronautas han despertado el interés de toda una nueva generación por las posibilidades de los viajes espaciales.
Puede parecer grosero decirlo, pero dar la vuelta a la Luna fue relativamente fácil. Lo realmente difícil está por venir, así que la respuesta es «quizás sí, quizás no».
Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin se convirtieron en los primeros seres humanos en alunizar en julio de 1969, muchos dieron por hecho que aquello era solo el principio y que pronto habría gente viviendo y trabajando en el espacio.
Eso no sucedió porque el programa Apolo no nació del amor por la exploración, sino de la Guerra Fría, para demostrar la superioridad de Estados Unidos sobre la Unión Soviética. Esa hazaña se logró con el «pequeño paso» de Armstrong al salir de su módulo lunar: misión cumplida.
Apenas unos años después de que plantara la bandera estadounidense en la superficie lunar, la audiencia televisiva de las misiones posteriores se desplomó y las futuras misiones Apolo fueron canceladas.
En esta ocasión, el objetivo declarado de la NASA es diferente. El administrador Jared Isaacman ha presentado planes para realizar un alunizaje tripulado al año a partir de 2028, y la quinta misión Artemis (prevista para finales de ese mismo año) marcará el inicio de lo que la agencia denomina su base lunar.
La NASA ha mantenido su objetivo de 2028 para el primer alunizaje de la misión Artemis, en parte por motivos políticos: ahora coincide con la renovada política espacial del presidente Trump, que prevé el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar para 2028, un plazo que se inscribe dentro de su actual mandato, que finaliza ese año.
Los analistas independientes no creen que el objetivo sea realista. Pero el Congreso ha respaldado la fecha con miles de millones de dólares del dinero de los contribuyentes, en parte porque hay un nuevo competidor en el horizonte.
El surgimiento de China en este siglo como superpotencia económica y militar ha venido acompañado de un rápido avance de sus capacidades espaciales, y ahora se ha fijado el objetivo de llevar a un astronauta a la Luna hacia el año 2030.
Si el calendario de Artemis se retrasa, como creen muchos expertos, China podría llegar a la Luna primero. Su enfoque es más sencillo. Utiliza dos cohetes, un módulo de tripulación y un módulo de aterrizaje independientes, y evita la complejidad del reabastecimiento en órbita del plan estadounidense.