El solsticio de invierno 2025 en México llega el 21 de diciembre a las 09:03 horas. Este evento astronómico de gran calibre marca el inicio oficial del invierno en el hemisferio norte y el día con menos horas de luz solar del año para la Ciudad de México y gran parte del país.
Esto sucede porque el eje de rotación de la Tierra está inclinado aproximadamente 23.5 grados respecto a la perpendicular al plano de su órbita alrededor del Sol (la eclíptica). En esta fecha el hemisferio norte se encuentra inclinado en dirección opuesta al Sol, por lo que recibe la menor cantidad de luz solar del año.
El término solsticio significa “Sol quieto”. En este periodo, la declinación del Sol cambia muy poco de un día al siguiente, lo que genera la apariencia de que su trayectoria se detiene en el cielo antes de invertir su movimiento aparente. El Sol alcanza su posición más al sur en la esfera celeste y a partir de este instante los días comenzarán a alargarse gradualmente.
La astrónoma Julieta Fierro (24 de febrero de 1948 – 19 de septiembre 2025) investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, explicaba que esta quietud aparente ocurre porque el Sol alcanza su punto más al sur en su recorrido anual. A partir de este momento, comenzará el regreso hacia el norte y los días se alargarán gradualmente.
Este fenómeno abre paso a una etapa ideal para la observación astronómica: las noches se extienden y el cielo puede apreciarse con mayor claridad, sobre todo lejos de la contaminación lumínica.
El solsticio ha sido parte del calendario humano durante miles de años. Antiguas civilizaciones celebraban esta fecha como símbolo de renacimiento, luz y transición. Hoy, el solsticio de invierno mantiene su importancia cultural y científica, al ayudarnos a comprender el movimiento de la Tierra alrededor del Sol.
El cielo, una vez más, marca el inicio de un nuevo ciclo solar. El solsticio de invierno es algo más que un fenómeno natural; pues para un gran número de culturas representa un día especial que marca el inicio de un nuevo tiempo espiritual.
Éste es el caso de la religión católica, donde el triunfo de la luz se vincula al nacimiento de Cristo durante la Navidad; celebración que posee una fuerte influencia de la religión zoroastriana, donde la festividad es conocida como Shab-e Yalda.
Las culturas originarias de México no pasaron por alto la relevancia del solsticio de invierno. Ejemplo de ello fueron las celebraciones que se hacían en honor a Huitzilopochtli, dios del Sol, quien era celebrado con una festividad que abarcaba del 7 al 26 de diciembre del calendario gregoriano.
Durante el solsticio de invierno, la costumbre de los tenochas era invitar a sus allegados a sus casas para disfrutar del tzóatl, dulce que hoy conocemos como alegría de amaranto.
El Sol “camina” en el mismo horizonte donde sale o se pone, recorriéndolo de sur a norte en el invierno y de norte a sur en el verano. Es decir, cada día el sol va avanzando en el horizonte una posición más con respecto al día anterior, llegando a un punto extremo de declinación al sur. Luego, regresa a su máximo extremo de declinación al norte y retorna nuevamente al sur en un movimiento permanente. Lo anterior sucede a causa de las diferentes inclinaciones de la Tierra con respecto al Sol que se producen por su movimiento de traslación.
Estos puntos de máximos extremos se conocen como solsticios, palabra que significa “el Sol se detiene” y ocurren una sola vez cada año.
«Ejecución a Contraluz»
Así que, por esto! es momento de arrancar la nueva etapa que con toda seguridad, el sol, nuestra máxima autoridad nos guiará y su luz iluminará el camino.